viernes, 30 de septiembre de 2016

Otra vez.

Me encuentro otra vez tras mis sábanas 
sucumbido en la soledad
desvelándome en la inmensidad 
de la oscura noche.


Hoy no quiero leer,
ni embelesar mis oídos con tan excitante música


no quiero añorar a mi musa
ni trazarle letras que sé vendrán vacías.


Quiero ser vago,
dejar pasar le tiempo ante mis ojos,
acurrucarme, des doblarme,
tocar mi cuerpo tibio, 
lagrimear bajo mi almohada.

No quiero entregar mis deseos 
en un trago de vino
ni que se desborden al lado de mi cama.

No tengo ningún juguete favorito.

Cuando niño nunca tuve anhelos
mis sueños solo estaban confusos
y perdidos en la extrañeza de mis ojos.


Algunos de mis amigos 
solo eran invisibles 
se desvanecían con el paso de la nubes.



Mis alegrías se envenenaron con historias 
que se transfiguraron con el pasar de los años.


Ahora estoy aquí
añorando mi vida pasada,
cerrando y abriendo mis ojos
que chispean sensaciones
que enternecen mi cuerpo,
con algo de frío,
suspirando una y otra vez
hasta quedar pro fundamente dormido.

Tu Bosque.




En el atardecer de tus ojos,
El viento me trajo los colores
De mi plumaje,
Extasiadas las alas


Como zumbidos musicales 
Se palparon a mí piel.



Entre ráfagas primaverales
Surque tu bosque prohibido
Allí alimenté mi alma.


A floresta de esplendor.

Para: Paula Ortega.