La mujer en su intimidad hace el recorrido de sus manos
por
su torso en contrapicado.
Regala
su sensualidad hacia el cielo.
Descienden
sus palmas sobre sus ojos,
rosa
sus labios humedeciendo sus huellas,
caen
como cascada sobre el pedículo
gimoteando
al ritmo musical.
Gira
sus brazos hacia atrás,
desprende
su corpiño,
lo
desliza como río por su piel; cae al vacío.
Danza
sutilmente como sirena,
se
expone en un plano americano,
y
se desploma de cabeza en su lecho.
Como
serpientes sus manos serpentean sobre su tierra;
levemente
eleva sus piernas, las recoge, y retira su panty.
Se
estimula eróticamente;
entrega
su fruto al deseo, a la pasión, al sexo, al placer.
y
entre gemidos abre el camino
hacia
el portento sagrado del clímax.
Culminando
extasiada sin pudor.