Adormecido
en las noches
fui construyendo con mis sueños
un avión
lleno de letras.
Ha llegado el momento
es hora de
partir,
una nueva aventura me espera
no puedo aguardar más.
Los
fuertes vientos veraniegos se acercan
dispondré del aeroplano
hacia el norte,
para
que con sus sagaces ráfagas remolineras
lo
alcen y lo inviten hacia el mar.
Los cautivadores cielos vespertinos
incitan
mi alma de poeta,
de
ciudad en ciudad van los poemas
mezclándose
con la brisa que lleva el viento,
palabras
que se bosquejan en el firmamento
como estelas cristalitas de
hielo,
un
regalo del poeta para los pueblos
pues el deber de escribir no
basta.
“Oh
poeta, bienvenido al mar”.
Adormecido en las noches
fui construyendo con mis sueños
un avión lleno de letras.
Ha llegado el momento
es hora de partir,
una nueva aventura me espera
no puedo aguardar más.
Los fuertes vientos veraniegos se acercan
dispondré del aeroplano hacia el norte,
para que con sus sagaces ráfagas remolineras
lo alcen y lo inviten hacia el mar.
Los cautivadores cielos vespertinos
incitan mi alma de poeta,
de ciudad en ciudad van los poemas
mezclándose
con la brisa que lleva el viento,
palabras que se bosquejan en el firmamento
como estelas cristalitas de hielo,
un regalo del poeta para los pueblos
pues el deber de escribir no basta.
“Oh poeta, bienvenido al mar”.